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Fin de año en Cuba

Fin de año en Cuba

El fin de año en Cuba es una fecha de gran relevancia. Los cubanos, fiesteros por naturaleza, celebran el 24 y 31 de diciembre como Dios manda.

El fin de año en Cuba constituye todo un evento. Varios meses antes de la fecha, los cubanos planifican su tiempo y su dinero para divertirse por todo lo alto. Este festejo va acompañado de una serie de actividades cargadas de superstición.

Rituales de fin de año en Cuba

Entre los rituales de fin de año más llamativos se destaca el de “darle la vuelta a la manzana con un maletín”. Dicen las abuelas que quien realice dicha acción será premiado con un viaje al extranjero en el nuevo año.

Otro que no se queda detrás es el acto de lanzar cubos de agua desde el balcón, la casa, o el lugar donde se recibe el nuevo año. Justo a las 12 de la noche del 31 de diciembre hay que cuidarse de no salir empapado si se transita por una calle cubana.

Cena de fin de año en Cuba

Puerco asado: plato principal de la cena de fin de año.

El puerco, mamífero nacional”, así califica una canción del dúo cubano Buena Fe a este animal y no por gusto. ¡Quién se escapa de comer una buena carne de cerdo asada y el típico congrí en una cena de fin de año! Y es que las amas de casa de este país tienen una receta mágica para preparar dicha carne como nadie.

Según creencias de antaño, el que empieza el año con ropa vieja, o sucio, así permanecerá durante los siguientes 365 días. Por eso, varios aseguran una muda de ropa sin estrenar para recibir el primero de enero y se cercioran de estar “vestidos y pintados”.

Pedirle a los orishas salud, dinero y prosperidad para toda la familia es algo que pocos cubanos olvidan, y también le piden a Dios porque en la Mayor de las Antillas no existe una sola religión, ni un solo color. “Cuba es un ajiaco, ante todo, una cazuela abierta”, así la catalogó el distinguido etnólogo y antropólogo Fernando Ortiz.

La cena de Fin de Año va acompañada de plátanos verdes, los cuales son cortados en rodajas y fritos en dos tiempos, primero se doran por ambos lados y luego se vuelven a freír pero esta vez aplastados. Este plato tiene origen africano y es llamado de diversas formas, dependiendo la región del país, en occidente es más común llamarlo “plátanos a puñetazos” o “tostones”, aunque en Pinar del Río es más frecuente llamarle “ambuilas”; en Oriente y Centro son llamados “plátanos chatinos”, también se le conoce como “patacón pisa’o”.

Joya de la gastronomía caribeña lo es sin duda alguna el congrí, esa mezcla del arroz blanco guisado junto a los frijoles colorados. Nuestro sabio Don Fernando Ortiz, tercer descubridor de Cuba, nos refiere su posible, pero no probado origen africano y nos da el vocablo venido a Cuba, procedente de Haití, donde a los frijoles colorados le llaman congó y al arroz riz, al igual que en el idioma francés, por lo tanto plantea que significa en creole (criollo) congos con arroz, no debe confundirse este plato con el arroz moro, pues en el congrí se utilizan frijoles colorados y en el arroz moro se sustituyen estos por frijoles negros, los cuales dan origen al nombre. Popularmente se conoce al arroz moro como moros y cristianos, pero en la cocina profesional e internacional los moros y cristianos, se cocinan de un modo diferente, también se elaboran con frijoles negros y con los mismos ingredientes que el arroz moro, con la diferencia de que el arroz se cocina aparte con los condimentos blancos (ajo y cebolla) y los frijoles se cocinan con el resto de los ingredientes, luego se cuelan y saltean, se presentan de forma separada artísticamente y es el cliente quién hace la mezcla. Es conocido que la unión del arroz con los frijoles es muy beneficiosa para el organismo humano, pues ambos mejoran la calidad de proteínas vegetales presentes, puesto que ambos contienen aminoácidos esenciales, uno posee los aminoácidos de que carece el otro, formando un complemento ideal desde el punto de vista nutricional, de este modo se obtiene una proteína de un valor biológico similar a la que contienen las carnes.

Típico en estas fechas, lo es la ensalada de vegetales. Generalmente se emplean vegetales de la estación, principalmente tomates, lechuga y rábanos. Para el aderezo de la misma se utiliza una vinagreta clásica, aceite, vinagre, sal y pimienta, esta última empleada más bien en la actualidad y en muchas ocasiones se le añaden anillas de cebolla. Práctica de suma importancia por el aporte de fibra dietética y vitaminas, que actúan como antioxidantes, vitamina C, E, betacarotenos, y otras sustancias con igual acción, tales como los polifenoles y fitoquímicos, imprescindibles para contrarrestar la producción de sustancias nocivas por el consumo excesivo de grasas y “carnes”.

Y para finalizar esta suculenta cena “el postre”, indiscutible compañero de la mesa cubana. Muchos cubanos, me atrevería a decir que la gran mayoría, piensan que “si no han comido postre no han comido”, hábito nacido en los monasterios y conventos andaluces, y fortalecido en los barracones de esclavos africanos, pues los esclavos africanos eran confinados mayoritariamente a los ingenios azucareros, y se sabe que su dieta era elevada en azúcar, de ahí la preferencia del cubano por el dulce; costumbre que es bien sabido lo perjudicial y nocivo que es para nuestra salud, a pesar de que los dulces son fuentes de glucosa y nos ofrecen energía y fuerza, el consumo excesivo de azúcares provoca una cantidad de energía adicional a la necesaria, que se almacena en forma de grasa, con el consiguiente sobrepeso u obesidad, y por ende, riesgos a contraer enfermedades crónicas.

El más tradicional postre consumido en las fechas de fin de año es sin dudas los buñuelos de Navidad, con una clara influencia católica, pero elaborados principalmente con los productos de nuestra tierra, también en la santería este postre es ofrendado a los orichas. Este postre tan tradicional tiene algunas variantes dependiendo de la región, en algunos lugares, emplean un poco de calabaza en vez del boniato y en otros lo hacen sin el boniato, también rallan la yuca para extraerle la catibía, la ponen a secar al sol durante 10 o 12 horas; una vez seca la pasan por el jibe, para obtener la harina, luego le añaden el anís y lo amasan en forma de bola y la ponen a hervir. Una vez cocinada la rompen en el mortero y es cuando le agregan la malanga, el boniato y los huevos, y terminan el procedimiento de igual forma. En algunos casos le incorporan harina de trigo para trabajar la masa en la mesa.

Tradiciones de fin de año en Cuba

Para la gran mayoría de los nacidos en Cuba, existe algo que adquiere especial significación al final de un año y es compartir junto a los suyos, dígase amigos y familiares.

Las notas del himno nacional en la televisión cubana son la señal de que culminó un año y comenzó otro, o sea, el momento de besarse, abrazarse, observar los fuegos artificiales, recordar a los familiares fallecidos y de llamar por teléfono a los que no están.

Más que una buena comida o ropa nueva, los hijos de esta isla no pueden prescindir de las personas que aman en los días festivos porque se ponen nostálgicos, sienten que algo les falta.

Sin gente querida, ellos no son tan jaraneros ni tan alegres. Es por ello que muchos desandan caminos difíciles, dentro o fuera del país, para poder reunirse al menos en ocasiones especiales.

 

 

¿Entonces, te animas a pasar un fin de año en Cuba compartiendo con la familia cubana sus tradiciones?

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Humberto Hernandez

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